28 noviembre 2023
20 junio 2023
VIDAS EJEMPLARES
Ella salvó a su hijo del aborto
y él la salvó de la muerte
Cuando la primera ecografía dejó que, en la 12ª semana
de embarazo, todos oyeran con intensa emoción el corazoncito de Lucas latir, el
médico de repente cambió de expresión. Era el año 2011. Después de que la
primera hija, María Isabela, de 3 años, fuera amablemente acompañada para
afuera del consultorio para que el médico pudiera hablar con más tranquilidad
con la nutricionista Simone Marquesine y su esposo, la alegría por el nuevo
embarazo empezó a convivir con algo que Simone describió así en la página
provida “Sempre
Família”:
“Parecía que había perdido el piso. Una tristeza
profunda embargó mi corazón y todo parecía una mentira”.
El examen mostraba que el bebé tenía una malformación.
La calota craneal no se había cerrado. El diagnóstico era de encefalocele
occipital, agenesia renal, espina bífida y microcefalia. El obstetra que hizo
la evaluación le dijo a Simone que, en 30 años de medicina, solo había visto un
caso semejante antes – y el primer bebé no había sobrevivido.
Durant las siguientes semanas, mucha gente le
preguntaba a la familia lo que harían. “Para
nosotros no había ninguna duda. Siempre decíamos que Dios nos había dado a
Lucas y solamente él nos lo quitaría. ¡Imagínate! Yo ya había oído latir su
corazoncito y, aunque no lo tuviera, no tendríamos el valor de abortar”.
La pareja acordó con el médico llevar el embarazo
hasta la 38ª semana, cuando el pulmón del bebé estuviera listo para la
cesárea. Después del nacimiento se estudiaría una cirugía
neurológica.
En la espera, que parecía eterna, Simone se cimentó en
la fe y en el apoyo de los amigos y familia. Las oraciones de su comunidad la
consolaban y acompañaban: “Además de los
parientes, hermanos, amigos, sabía que Jesús estaría con nosotros hasta el
final”.
Las muchas incertezas, sin embargo, estaban siempre a
la sombra. La pareja consultó a la neuropediatra y genetista e hizo nuevos
exámenes. “Fueron nueve meses en que pude amar y
luchar por ‘Luquitas’. A veces estaba angustiada, oyendo que él sería
incompatible con la vida, pero le pedía a Dios que hiciera lo mejor para él.
Claro, oí a algunas personas decir que era mejor abortar, pero no hice caso.
Jamás haría eso”.
Lucas retribuyó: llegó la vez de él de salvar a su
madre.
Entre la 35ª y la 36ª semana de embarazo, unos dolores
intensos e hinchazón en la pierna de Simone la llevaron al médico vascular,
cuyo diagnóstico generó más susto: ella tenía una trombosis y fue internada
inmediatamente para aplicarle un anticoagulante. Los coágulos estaban cerca de
la ingle y uno de ellos, de gran extensión, estaba en una arteria cercana al
corazón.
En ese contexto angustiante, una sorpresa dejó a
Simone con escalofríos: “[El médico] me dijo con estas
palabras: ‘Tu bebé te salvó, pues el embarazo hizo presión e impidió que el
coágulo se desplazara. En la etapa en que estás, podría ser fatal
en cualquier momento'”.
Lo que el médico vascular no sabía era que Lucas tenía
una malformación y que mucha gente le había “recomendado” a Simone abortar.
La cesárea sería de alto riesgo a causa de una posible
hemorragia, lo que obligó a Simone a hacer un tratamiento de 20 días durante
los cuales no se podría levantar de la cama para evitar un desplazamiento del
coágulo. Fueron días de terrible dolor no solamente físico, sino principalmente
emocional: ¿cuánto tiempo su hijito estaría con ella? “Durante esos días, le agradecí mucho a Lucas por
salvarme y también le dije cuánto lo amaba, incluso sin verlo”.
Y nació Luquitas, para estar 26 minutos en este mundo.
El 12 de mayo, víspera del Día de las Madres, Lucas nació con 1,8 kg para estar
con su familia durante inolvidables 26 minutos. “No logré verlo pues, como el médico había previsto,
tuve mucha hemorragia y me quedé en Terapia Intensiva durante cuatro días. Mi
madre, mi suegra, una amiga y mi esposo dijeron que él era hermoso y perfecto;
que visiblemente no parecía con ninguna malformación”.
En la UCI, Simone daba fuerzas a otra madre, que había
perdido a su hija. “Sólo podía ser Dios mismo quien me
estuviera sosteniendo en ese momento”.
Dos días después, el marido y algunos familiares y
amigos enterraron al pequeño gran Lucas. “Con
mucho dolor tampoco no pude participar de ese momento, pues estaba haciendo una
transfusión de sangre. Me quedé muy débil a causa de la hemorragia”.
Simone pasó 30 días en el hospital hasta poder volver
a casa. “Terminé el permiso de maternidad, tomé
medicina para secar la leche, hice tratamiento para la trombosis, todo con
mucho esfuerzo, pero con la mayor certeza en mi corazón: hice lo correcto.
Quién diría que, siete años después, contaría esa historia, cerca de la misma
fecha, el Día de las Madres. Me emociono como si fuera hoy y me siento muy
honrada porque Dios me escogió para vivir esa historia”.
17 junio 2023
TESTIMONIOS EJEMPLARES
Simon, 4 años, tiene síndrome
de Down. Ayuda a sus 3 hermanitos discapacitados
¿Por dónde se empieza a contar una
historia así? Quizás del encuentro entre un hombre y una mujer que se enamoran,
se casan pronto y después abren de
par en par su sí a la vida de una forma absurda a los ojos de los demás.
No es un caso aislado, aunque parezca raro. Hoy hablamos de una familia que
vive en Salt Lake City, pero yo he visto milagros parecidos en mi ciudad… y
cualquiera de ustedes – estoy segura – conoce otras historias también
ejemplares.
Bendita locura. Jeremy Clark es profesor y se ocupa de niños con
necesidades especiales, su mujer Nicole es enfermera: está ya escrito en su
currículum que tienen una predisposición a cuidar a quienes lo necesitan. Son guapísimos,
dicho sea de paso. A veces el resplandor de un rostro, muestra sin filtros la luz de un alma bella.
Qué hijos más perfectos tendrán, se diría
viendo su foto… Pues la realidad es aún mucho más increíble: han adoptado a 4 niños discapacitados de Bulgaria.
Sí, también a mí me pasa por la cabeza la palabra “locura” y después, leyendo
su testimonio, le añado el adjetivo “bendita”. Aquí están todos junto al árbol
de Navidad, el pasado diciembre.
Alex, David, Jon y Simón. Alex, el mayor, tiene 6 años y síndrome de Down, como
Simon, que tiene 4. Después están David y Jon, de 5 y 6 años, que tienen
parálisis cerebral.
¿Se puede elegir voluntariamente
construir una familia tan complicada sin morir en el intento? Por
supuesto, Jeremy y Nicole tienen las competencias educativas y médicas
necesarias, por su trabajo; pero también tienen algo más. Lo
explica Jeremy:
Criar a cuatro niños con necesidades especiales
requiere mucho trabajo, y hay muchas necesidades que atender. La clave es
encontrar la alegría en cada actividad que hacemos. Hace poco cronometré cuánto
nos cuesta lavar los dientes a todos y prepararlos para dormir: 30 minutos, así
que aún empeñándose a fondo, hace falta un tiempo largo. Por suerte mi mujer
Nicole, que ha sido enfermera durante diez años, ha dejado de trabajar para
estar en casa a tiempo pleno y cuidar de los niños. Dailymail)
Estoy segura de que Nicole trabaja muchísimo cada bendito día;
también estoy segura de que no es masoquista, sino que disfruta contemplando el
misterio de una felicidad compartida en el campo de batalla (… porque la
felicidad verdadera no está bajo el sol de las Maldivas, sino más bien allí
donde otros huirían lo más rápido que pudieran).
Cuidar de estos niños puede ser una gran experiencia.
Siempre están entusiasmados y alegres. Son felices por las pequeñas cosas que
otros niños dan por descontadas. Y
desde que Simón ha llevado, a Nicole le ha aparecido un ayudante de primera.
Simón el valiente. Su nombre de nacimiento en Bulgaria es Zadock y tiene
4 años. Desde hace pocos meses reside en Salt Lake City como cuarto hijo
adoptivo de la familia Clark. Ahora se llama Simon y, aunque aún no habla
inglés, es el parlanchín del grupo;
sus hermanos tienen problemas con la verbalización. Parece que su llegada es
comparable a un huracán de energía:
Desde que Simon se nos ha unido, los días se han hecho
un poco más largos: empiezan un poco antes y terminan un poco después, así que
tenemos más tiempo para ser buenos padres.
Viendo los videos de la familia Clark, el
protagonista de la escena es sin duda Simon: sin que sus padres se lo
pidan, lava los platos, da de
comer a sus hermanos (comiéndose él, la mitad, por supuesto), juega con ellos,
ayuda a medicarles.
Es el centro del mundo, se siente amado
por personas que le han puesto en el centro de su existencia. De estas familias
es de donde el mundo puede recibir la esperanza verdadera: existir, y existir
uno en compañía del otro sin cocientes intelectuales ni cualidades super
heroicas. Existir como personas
incompletas y necesitadas de ayuda, y encontrar la verdadera
felicidad en ello.
27 mayo 2023
21 mayo 2023
14 mayo 2023
REFLEXION EJEMPLAR
Simon, 4 años, tiene síndrome de Down. Ayuda a sus 3 hermanitos discapacitados
¿Por dónde se empieza a contar una historia así? Quizás del encuentro entre un hombre y una mujer que se enamoran, se casan pronto y después abren de par en par su sí a la vida de una forma absurda a los ojos de los demás. No es un caso aislado, aunque parezca raro. Hoy hablamos de una familia que vive en Salt Lake City, pero yo he visto milagros parecidos en mi ciudad… y cualquiera de ustedes – estoy segura – conoce otras historias también ejemplares.
Bendita locura. Jeremy Clark es profesor y se ocupa de niños con necesidades especiales, su mujer Nicole es enfermera: está ya escrito en su currículum que tienen una predisposición a cuidar a quienes lo necesitan. Son guapísimos, dicho sea de paso. A veces el resplandor de un rostro, muestra sin filtros la luz de un alma bella.
Qué hijos más perfectos tendrán, se diría viendo su foto… Pues la realidad es aún mucho más increíble: han adoptado a 4 niños discapacitados de Bulgaria. Sí, también a mí me pasa por la cabeza la palabra “locura” y después, leyendo su testimonio, le añado el adjetivo “bendita”. Aquí están todos junto al árbol de Navidad, el pasado diciembre.
Alex, David, Jon y Simón. Alex, el mayor, tiene 6 años y síndrome de Down, como Simon, que tiene 4. Después están David y Jon, de 5 y 6 años, que tienen parálisis cerebral.
¿Se puede elegir voluntariamente construir una familia tan complicada sin morir en el intento? Por supuesto, Jeremy y Nicole tienen las competencias educativas y médicas necesarias, por su trabajo; pero también tienen algo más. Lo explica Jeremy:
Criar a cuatro niños con necesidades especiales requiere mucho trabajo, y hay muchas necesidades que atender. La clave es encontrar la alegría en cada actividad que hacemos. Hace poco cronometré cuánto nos cuesta lavar los dientes a todos y prepararlos para dormir: 30 minutos, así que aún empeñándose a fondo, hace falta un tiempo largo. Por suerte mi mujer Nicole, que ha sido enfermera durante diez años, ha dejado de trabajar para estar en casa a tiempo pleno y cuidar de los niños. Dailymail)
Estoy segura de que Nicole trabaja muchísimo cada bendito día; también estoy segura de que no es masoquista, sino que disfruta contemplando el misterio de una felicidad compartida en el campo de batalla (… porque la felicidad verdadera no está bajo el sol de las Maldivas, sino más bien allí donde otros huirían lo más rápido que pudieran).
Cuidar de estos niños puede ser una gran experiencia. Siempre están entusiasmados y alegres. Son felices por las pequeñas cosas que otros niños dan por descontadas. Y desde que Simón ha llevado, a Nicole le ha aparecido un ayudante de primera.
Simón el valiente. Su nombre de nacimiento en Bulgaria es Zadock y tiene 4 años. Desde hace pocos meses reside en Salt Lake City como cuarto hijo adoptivo de la familia Clark. Ahora se llama Simon y, aunque aún no habla inglés, es el parlanchín del grupo; sus hermanos tienen problemas con la verbalización. Parece que su llegada es comparable a un huracán de energía:
Desde que Simon se nos ha unido, los días se han hecho un poco más largos: empiezan un poco antes y terminan un poco después, así que tenemos más tiempo para ser buenos padres.
Viendo los videos de la familia Clark, el protagonista de la escena es sin duda Simon: sin que sus padres se lo pidan, lava los platos, da de comer a sus hermanos (comiéndose él, la mitad, por supuesto), juega con ellos, ayuda a medicarles.
Es el centro del mundo, se siente amado por personas que le han puesto en el centro de su existencia. De estas familias es de donde el mundo puede recibir la esperanza verdadera: existir, y existir uno en compañía del otro sin cocientes intelectuales ni cualidades super heroicas. Existir como personas incompletas y necesitadas de ayuda, y encontrar la verdadera felicidad en ello.
29 abril 2023
FE Y CIENCIA
J. KEPLER: «Si Dios es grande, grande es su poder, grande su sabiduría. Alabadle, cielos y tierra. ¡Mi Señor y mi Creador! La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla a los hombres en la medida en que mi limitada inteligencia puede comprenderla».
Sir Fred HOYLE (gran astrónomo y matemático): «El universo de las galaxias se dilata, y se crea continuamente en el espacio nueva materia para mantener constante la densidad media del universo, y esto exige la existencia de un Creador».
A. S. EDDINGTON (astrónomo y matemático inglés): «Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturalista, sino filósofos mediocres. El origen del universo presenta dificultades insuperables, a no ser que lo consideremos sobrenatural».
J. barón VON LIEBIG (químico y fisiólogo alemán): «La grandeza e infinita sabiduría del Creador la reconocerá realmente sólo el que se esfuerce por extraer sus ideas del gran libro que llamamos naturaleza».
E. WHITTAKER (investigador y catedrático de la Universidad de Edimburgo): «Cuando se investiga profundamente sobre el origen del universo, no hay más opción que convertirse al catolicismo» (bueno, peor es nada!)
LOUIS PASTEUR (1822 – 1895), uno de los tres fundadores de la microbiología.
Produjo la primera vaccina contra la rabia y el proceso llamado pasteurizar.
Católico practicante.
«Cuanto mas conozco, mas se asemeja mi fe a la de un campesino bretón». Pasteur
murió con el rosario en la mano, después de escuchar la vida de San Vicente de
Paul, la cual había pedido que le leyeran, porque pensó que su trabajo, como el
de San Vicente, ayudaría mucho a salvar a los niños que sufren.
-ARTHUR COMPTON (1892-1962), Premio Nóbel de física 1927 por su descubrimiento del denominado efecto Compton y su investigación de los rayos cósmicos y de la reflexión, polarización y espectros de los rayos X.
«Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: “En el principio creó Dios”…»
ERNST BORIS CHAIN (1906 – 1979), Premio Nóbel de medicina 1945 por su trabajo con la penicilina.
«La idea fundamental del designio o propósito [divino]… mira fijamente al biólogo no importa en dónde ponga este los ojos… La probabilidad de que un acontecimiento como el origen de las moléculas de ADN haya tenido lugar por pura casualidad es sencillamente demasiado minúscula para considerarla con seriedad…»
MAX BORN (1882 – 1970), Premio Nóbel de física 1954 por sus investigaciones en torno a la mecánica cuántica.
«Solo la gente boba dice que el estudio de la ciencia lleva al ateísmo».
ARNO PENZIAS (1933- ), Premio Nóbel de física 1978 por su descubrimiento de la radiación de fondo cósmica, patrones que otros físicos interpretaron como prueba de que el Universo fue creado a partir de la nada o Big Bang.
«Si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en cuanto al origen del Universo que la que nos aportan los datos científicos».
TEMA P. GREGORIO
¿Qué HACER? Cada minuto alguien deja este mundo atrás. Todos estamos en “la fila” sin saberlo. Nunca sabremos cuántas personas están d...
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