02 abril 2023
02 marzo 2022
EVANGELIO MIERCOLES CENIZA- P. GREGORIO
Marzo 2, 2022
MIERCOLES – T. CUARESMA
Miércoles de Ceniza
Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre Celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedara en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto, te lo pagara. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de la plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tu vayas a rezar, entre en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagara. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensara.
INVITADOS A REFLEXIONAR
Vivir pendiente del “qué dirán” es uno de los errores más funestos del ser humano. Uno pierde su libertad. Vive encadenado a los que le rodean. Destruye su personalidad de una forma lamentable.
Actuar de cara a las personas, buscando su consideración, esperando elogios y alabanzas, no nos permite vivir en plenitud nuestra vocación humana..
Hay pagas onerosas que, al gastarlas, se nos vuelven esquivas. Queríamos ganar consideración, respeto y hemos provocado envidias, suspicacias...
No hay que actuar por conveniencias pasajeras y estructurales, sino por convicciones serias y maduradas. Buscar premios caducos y sin relevancia nos hace perder tiempo y fuerzas.
La farsa, la mentira y el engaño, si se llevan al mundo religioso, se convierten en un desprecio a Dios, a los demás y a nosotros mismos. La religiosidad sin vida es una comedia de mal gusto.
La pretensión de “negociar” con Dios beneficios puramente materiales a cambio de ofrecerle ciertos ritos o fórmulas estudiadas es un desprecio a la divinidad del Creador.
La oración, la limosna y el ayuno forman parte esencial de la identidad del creyente en Cristo Jesús. Pero, todas ellas tienen su clima, su estilo y su manera.
La oración ha sido, en muchos casos, desvirtuada por una práctica exterior, sin vida y sin corazón, como recurso fácil para obtener beneficios materiales y espirituales.
Hay una forma de ayuno interesado que busca, en bastantes casos, mejorar la figura corporal, rendir tributo a la estética o simplemente buscar réditos deportivos.
Existen formas de generosidad mediatizadas por el orgullo, siendo generosos, exigiendo a cambio, honores y servilismos. Te doy si tu, a cambio, me adoras.
La Palabra de Cristo purifica mentes, enciende corazones, transforma vida, siempre desde dentro. Exige cambio interior, limpieza de conciencia, transparencia de vida.
Aquello que tantas veces hemos oído de “polvo eres y en polvo te has de convertir” es un claro aviso de navegantes. Lo que de verdad trasciendo el dolor y la muerte es la luz interior del ser humano.
Me parece más positivo y estimulante el sabio aviso de la Iglesia: Conviértete y cree en el Evangelio. Es un grito de liberación y un mejor programa de vida saludable.
Practicando con fidelidad el Evangelio no vamos a llamar la atención de los poderosos de la tierra, pero nos sentiremos muy a gusto frente a Dios.
27 marzo 2021
EVANGELIO-COMENTARIO P.GREGORIO
27 Marzo
Texto
del Evangelio (Jn 11,45-56): En aquel tiempo, muchos de los judíos que habían venido a
casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en Él. Pero algunos de ellos
fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Entonces los
sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: «¿Qué hacemos?
Porque este hombre realiza muchas señales. Si le dejamos que siga así, todos
creerán en Él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra
nación». Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les
dijo: «Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera
uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación». Esto no lo dijo por su
propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús
iba a morir por la nación —y no sólo por la nación, sino también para reunir en
uno a los hijos de Dios que estaban dispersos—. Desde este día, decidieron
darle muerte. Por eso Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino
que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudad llamada
Efraim, y allí residía con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua de los
judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para
purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros estando en el Templo:
«¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta?». Los sumos sacerdotes y los
fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo
notificara para detenerle.
Todos debemos ser un poco profetas: personas comprometidas en las manos de
Dios, viviendo con sinceridad la vida profesional y familiar, buscando llevar a
nuestros hermanos un poco más cerca de Dios.
Lo que hace falta es mucho amor: Amor a Dios para expresar lo que nos pide
y divulgar sus mensajes, y su amor hacia las personas, para buscar su bien.
Para ser profeta, delegado de Dios, no hacen falta cualidades especiales.
En esta vida, sabemos que no somos perfectos, sino más bien muy
imperfectos. Para tener amor verdadero, debemos ser pacientes, aceptar nuestras
limitaciones, sufrir las impertinencias de los otros y luchar para ser mejores.
Tenemos que esforzarnos para ser afables.
Nuestra vida cristiana necesita disponer de tiempos de preparación,
reflexión, arrepentimiento, oración y silencio. ¿Qué defectos deben morir en
nuestra vida? ¿Qué virtudes deben nacer?
Es tiempo de Cuaresma: es una ocasión
propicia para dedicar nuestros
esfuerzos al amor, a la unión, a la paz y contribuir al mejoramiento de nuestra
sociedad y de nuestra familia. Es la ocasión propicia para cultivar nuestra Fe,
actualizar nuestra esperanza y fortalecer nuestro amor a Jesús.
Todos
los días, en el tiempo de cuaresma, podemos renovar entregas,
limosnas, penitencias, actitudes, compromisos, que son tan simples y tan llenos
de gracia, que agradan sobremanera a Jesús.
La Cuaresma nos ofrece, una vez más, la oportunidad de
reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este
es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los
Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitaria.
Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el
silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual...
Así como el antiguo pueblo de Israel marchó durante
cuarenta años por el desierto para ingresar a la tierra prometida, la Iglesia,
el nuevo pueblo de Dios, se prepara durante cuarenta días para celebrar la
Pascua del Señor. Si bien es un tiempo penitencial, no es un tiempo triste y
depresivo. Se trata de un tiempo propicio de purificación y de renovación de la
vida cristiana para poder participar con mayor plenitud y gozo del misterio
pascual del Señor.
La Semana Santa es un tiempo privilegiado para
intensificar el camino de la propia conversión. Supone cooperar con la gracia,
para dar muerte al hombre viejo que actúa en nosotros. Se trata de romper con
el pecado que habita en nuestros corazones, alejarnos de todo aquello que nos
aparta del Plan de Dios. (G.M.E.)
26 marzo 2021
EVANGELIO-COMENTARIO P. GREGORIO
26 Marzo
Texto
del Evangelio (Jn 10,31-42): En aquel tiempo, los judíos trajeron otra vez piedras para
apedrearle. Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he
mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?». Le respondieron los
judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia
y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios». Jesús les respondió:
«¿No está escrito en vuestra Ley: ‘Yo he dicho: dioses sois’? Si llama dioses a
aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios —y no puede fallar la
Escritura— a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le
decís que blasfema por haber dicho: ‘Yo soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras
de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed
por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el
Padre». Querían de nuevo prenderle, pero se les escapó de las manos. Se marchó
de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado antes
bautizando, y se quedó allí. Muchos fueron donde Él y decían: «Juan no realizó
ninguna señal, pero todo lo que dijo Juan de éste, era verdad». Y muchos allí
creyeron en Él.
Parece mentira que
escuchemos, en el Evangelio de hoy, que “tomaron piedras para apedrearlo”.
Resulta inconcebible que hayan querido apedrear al hombre más bueno del mundo.
Como es posible que, a pesar de verle haciendo milagros, atender a los más
necesitados, sanar a los enfermos, compartir y perdonar a los pecadores,
levantar ánimos decaídos, hayan deseado
matarlo y finalmente lo hayan hecho. ¡Cosa de locos! A veces, se nos hace
costumbre juzgar injustamente, pero no es normal, debería ser al revés.
También hoy, en nuestro
mundo, vemos sufrir al justo, mientras el fuerte domina y hace el daño. En realidad, es un poco lo que vemos día a
día. Incapacidad para reconocer la bondad, la belleza, el amor y tantas cosas
lindas. Qué pena observar como tantas personas cometen
fragantes injusticias creyéndose dueños y señores de la verdad. Por eso,
andamos a veces tirando piedras por el mundo, porque andamos ciegos de amor y
de bondad. A menudo no nos damos cuenta que nuestro atormentado mundo necesita
testigos de Jesús, seguidores fieles del Evangelio.
Si nosotros nos diéramos cuenta de las consecuencias de lo que hacemos
cuando practicamos el mal, no lo haríamos. No terminamos de ser conscientes
plenamente de las funestas vicisitudes del mal, de la tremenda falta de amor.
¿Cuál es el remedio? El amor de Jesús en la cruz. Acuérdate de andar con tu
cruz estos días, de abrazarla con más amor
¿Cuál es el camino? Procurar entrar en esta Semana Santa deseando ser más conscientes del inmenso amor de Jesús por cada uno de nosotros. La Semana Santa no es un hecho indiferente para recordar, sino una Pasión que revivir, para salir siendo más conscientes de que si no amamos lo suficiente a Dios y a los demás revivimos y actualizamos el maravilloso prodigio de un Dios que ha muerte para sacarnos de las tinieblas y darnos vida abundante.
El Amor con mayúscula reclama amor. El amor llama al amor. Cuando descubrimos cuanto nos ama Jesús, experimentamos más ganas de amar, nos sentimos deudores, pero con libertad. Si esto nos pasa con los que más queremos, con los que nos rodean, ¿no te parece que nos tendría que pasar un poquito más con Jesús en esta semana que empezamos?
Pidamos a María que nos lleve de la mano con ella al pie de la Cruz,
para no cansarnos de admira el amor que Dios Padre nos tiene. (G.M.E.)
24 marzo 2021
EVANGELIO-COMENTARIO P.GREGORIO
24 Marzo
Texto
del Evangelio (Jn 8,31-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos que habían creído en
Él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y
conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ellos le respondieron:
«Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie.
¿Cómo dices tú: Os haréis libres?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad
os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en
casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os
da la libertad, seréis realmente libres. Ya sé que sois descendencia de
Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros. Yo hablo
lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde
vuestro padre». Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham». Jesús les
dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero tratáis de
matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham.
Vosotros hacéis las obras de vuestro padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no
hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios». Jesús les
respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido
y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que Él me ha enviado».
Dios nos libre de lobos vestidos de
oveja, de odios detrás de bellas sonrisas, de envidias disfrazadas de
admiración, de falsedades disfrazadas de amistad. El ser humano es una valiosa
joya para Dios. No permitas que nadie
apague tu brillo ni menosprecie tu valor.
La
palabra es una extensión de lo que piensas, A través de palabras, el universo
siente contigo. Las palabras tienen el poder de marcar a las personas: las
motivan, las seducen, las inducen, las disuaden, las bloquean y las liberan.
Las palabras generan emociones, y las emociones motivan nuestros
comportamientos. Las palabras son la varita mágica que dirige tu conducta
para el bien o para el mal. Las Palabras son semillas
Jesús no
vino a pedir sino a dar. No necesitó templos, predicó en el desierto, en
plazas, en las playas, en una barca, en un hogar. No pidió dinero para Dios.
Perdonaba sin exigir penitencias. Enseñaba a orar sin intermediarios.
Sanaba enfermos, aun en sábado. Su mensaje liberador aliviaba cargas,
devolvía ilusiones y levantaba ánimos decaídos.
Ser
cristiano supone ser encontrado por Cristo, perdonado por su misericordia y
salvado por amor. Significa aceptar que Cristo guía y dirige mi vida. Lleva
consigo asumir mi debilidad, sabiendo que Cristo es mi fuerza y mí fortaleza
para seguir adelante. Es
reconocer que soy un pechador arrepentido y que Cristo ha pagado mi deuda con
su sangre. No creo que haya logrado la perfección, ya que mis defectos son
demasiado evidentes, pero sé muy bien que Dios sabe que todavía valgo la pena.
Ten
bien en cuenta estos criterios
evangélicos: La gente dice: ver para creer. Cristo dice: creer para ver. La
gente dice: ama a tu amigo y desprecia a tu enemigo. Cristo dice: ama a tu amigo y también tu enemigo. La
gente dice: mientras más acumulas, más tienes. Cristo dice: mientras más das,
más tienes.
Pon
todas tus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios con la seguridad de
que Dios cuidará de ti diligentemente.
(G.M.E.)
23 marzo 2021
EVANGELIO-COMENTARIO P.GREGORIO
23 Marzo
Texto
del Evangelio (Jn 8,21-30): En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo me voy y
vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no
podéis ir». Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: ‘Adonde
yo voy, vosotros no podéis ir’?». Él les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy
de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Ya os he dicho
que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en
vuestros pecados». Entonces le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les
respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo. Mucho podría hablar
de vosotros y juzgar, pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a
Él es lo que hablo al mundo». No comprendieron que les hablaba del Padre. Les
dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces
sabréis que Yo Soy, y que no hago nada
por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo.
Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago
siempre lo que le agrada a Él». Al hablar así, muchos creyeron en Él.
¿Quién
es Jesús? Su amor es incuestionable. Su poder es invencible. Su impacto es
inconfundible. Su significado es innegable. Su misterio es inexplicable. Su
sacrificio es incomparable.
Jesús
es el Mesías, el Pan de vida, el eterno, la luz del mundo, la puerta, el hijo
de Dios, la resurrección y la vida, el Señor y Maestro, el camino, la verdad y
la vida. Se manifiesta como la vid verdadera, el alfa y la omega, el primero y
el último. Es el Cristo esperado, el Hijo de Dios. Es el protector de los
débiles. En realidad, Jesús es a Quien buscas cuando sueñas con la felicidad.
Es
el Hombre más grande de la historia. No tenía sirvientes, y le llamaban Señor,
No tenía grados universitarios y le llamaban Maestro. No ganó ninguna batalla y
conquisto el mundo entero. No cometió ninguna maldad y lo crucificaron. Por
ello, me siento honrado y feliz de seguir al mejor de los mejores.
Cristo
sin ti sigue siendo Dios, pero tú sin Cristo eres muy poca cosa. ¿Dónde has
puesto tu futuro? ¿Dónde están puestos tus sueños? ¿A quién has dejado tus
cargas? ¿Dónde has dejado tus tristezas? ¿Dónde guardas tus amarguras? Si todo
lo tuyo lo has puesto en las manos de Jesús, ten la seguridad y la certeza de
que todo se resolverá, todo saldrá bien, si sabes esperar el momento oportuno.
La
misión del cristiano no es condenar a nadie, sino amar y orar por las personas,
para que Dios ocupe sus vidas y cambie su corazón. Procura ser lo que Cristo
quiere que seas, y poco a poco dejarás de ser lo que eras antes.
La
fe mueve montañas. El amor mueve fronteras. La pasión mueve voluntades. Tu
oración mueve el corazón de Dios, saturado de amor, bondad y misericordia.
(G.M.E.)
22 marzo 2021
EVANGELIO- COMENTARIO P.GREGORIO
22 Marzo
Texto del
Evangelio (Jn 8,1-11): En aquel
tiempo, Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero
de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él.
Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le
llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen:
«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos
mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?». Esto lo decían para
tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a
escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle,
se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje
la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al
oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más
viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose
Jesús le dijo: «Mujer, ¿Dónde están? ¿Nadie te ha condenado?». Ella respondió:
«Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no
peques más».
El Señor quiere, en esta cuaresma, que te detengas,
que reflexiones, que te conviertas. Jesús, que está vivo, permanece siempre
delante de ti, detrás de ti, a tu lado acompañándote, brindándote vida
abundante y felicidad inacabable.
En el Evangelio de hoy, se puede ver cómo el Señor cuida de
los más débiles, de los heridos por el pecado. La mujer, sorprendida en
adulterio, necesitaba no sólo el perdón, sino ser sanada interiormente, y el
Señor restaura su dignidad de forma admirable como sólo Él, como Hijo de Dios y
Redentor nuestro, puede hacerlo.
Creo que la mujer confió incondicionalmente en Jesús, porque
en su corazón penetraron muy bien las palabras de Jesús: “Venid a mí todos los
fatigados y agobiados y yo os aliviaré…y hallaréis descanso para vuestras
almas”. (Mt.11:28-29) No es difícil imaginar la necesidad de alivio y descanso
para su cuerpo y su alma que sólo en Dios podría encontrar.
Pienso que lo hermoso de esta historia es que, a
través de ella, Jesús también nos habla a nosotros y nos llena así de esperanza
y valor, como con la parábola del hijo pródigo, para volver a Él cada vez que
nos alejamos buscando la felicidad en otros mundos. Meditemos las palabras de
San Agustín: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto
hasta que descanse en ti”
Jesús valoraba las mujeres. Ellas estuvieron presentes en la
Pasión del Señor intentando aliviar sus sufrimientos. Él se dirigió a las
mujeres de Jerusalén también de camino al Calvario para consolarlas. ¡Qué
detalles las de esas mujeres y cómo corresponde el Señor! María Magdalena fue
la primera en verle resucitado, según las Sagradas Escrituras.
La mujer sorprendida
en adulterio sabe ver, que el que le
dice que “no peque más”, es el mismo que habla de cómo el padre misericordioso
sabe perdonar a su hijo pródigo. (G.M.E.)
21 marzo 2021
EVANGELIO-COMENTARIO P.GREGORIO
21 Marzo
Texto
del Evangelio (Jn 12,20-33): En aquel tiempo, había algunos griegos de los que subían a
adorar en la fiesta. Éstos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y
le rogaron: «Señor, queremos ver a Jesús». Felipe fue a decírselo a Andrés;
Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Él les respondió: «Ha llegado la
hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. En verdad, en verdad os digo: si
el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da
mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este
mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y
donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le
honrará. »Ahora mi alma está turbada. Y ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame
de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! Padre, glorifica tu
Nombre». Vino entonces una voz del cielo: «Le he glorificado y de nuevo le
glorificaré». La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno.
Otros decían: «Le ha hablado un ángel». Jesús respondió: «No ha venido esta
voz por mí, sino por vosotros. Ahora es
el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera. Y
yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí». Decía esto
para significar de qué muerte iba a morir.
Nuestra
vida es como un grano de trigo. Para que la vida salga del grano, la cáscara
debe quebrase, despedazarse, desmenuzarse y entonces fluye la vida para que
renazcan otros granos. Jesús, siendo Dios, descendió a esta tierra, tomó forma
de siervo, se humilló hasta la muerte para darnos vida abundante.
Para
renacer a la vida: ama todos los días, aprende a perdonar, escucha con
atención, intenta pedir perdón, aprende a dar y recibir, date a ti mismo, sirve
a los demás. La aventura de la vida es
mejorar constantemente. El objetivo de la vida es hacer el bien. La naturaleza
de la vida es amar. El desafío de la vida aprender. La esencia de la vida es
amar. El secreto de la vida es ser uno mismo. La belleza de la vida es la
felicidad. La alegría de la vida es
seguir a Cristo y recibir su perdón.
Los
golpes de la vida nos enseñan a resistir. Los quebrantos de la mentira me han
enseñado a ir siempre con la verdad. Las traiciones me han enseñado a cumplir la palabra y ser
responsable de mis actos. Los fracasos me han enseñado a girar página y empezar
de nuevo. Ojala aprenda, Señor, a seguir adelante incluso después de las
batallas.
Cristo
conoce muy bien el lenguaje de las lágrimas, el valor de los sufrimientos y el
significado de los fracasos. Mi buen Dios, ilumina mis oscuridades, fortalece
mi debilidad, repara lo que está roto, venda mis heridas, sana todo lo que está
enfermo, reaviva todo lo que está muerto o dormido dentro de mí.
Debemos huir del
activismo, porque, como nos dice Jesús, poco podemos hacer una vez que hemos
sembrado. Claro que el sembrar es más complicado de lo que parece, porque hay
que preparar la tierra y cuidarla. Lo más importante que debemos
hacer es unirnos espiritualmente a Dios, quien nos hace crecer. Por eso, para
un apóstol, es tan necesaria la oración.
Dios ha puesto muchas cosas en nuestras
manos. El sembrar no es algo fácil, pues muchas veces cuesta preparar el terreno.
Por eso, siempre queda mucho trabajo por hacer en el campo de Dios.
Dios a
menudo calla, parece que está dormido; pero nunca nos abandona.
Queremos correr demasiado y ver efectos externos de la acción de Dios. Tengamos
fe y paciencia, porque Dios está presente y de ahí proviene nuestro optimismo.
(G.M.E.)
TEMA P. GREGORIO
¿Qué HACER? Cada minuto alguien deja este mundo atrás. Todos estamos en “la fila” sin saberlo. Nunca sabremos cuántas personas están d...





