Simon, 4 años, tiene síndrome
de Down. Ayuda a sus 3 hermanitos discapacitados
¿Por dónde se empieza a contar una
historia así? Quizás del encuentro entre un hombre y una mujer que se enamoran,
se casan pronto y después abren de
par en par su sí a la vida de una forma absurda a los ojos de los demás.
No es un caso aislado, aunque parezca raro. Hoy hablamos de una familia que
vive en Salt Lake City, pero yo he visto milagros parecidos en mi ciudad… y
cualquiera de ustedes – estoy segura – conoce otras historias también
ejemplares.
Bendita locura. Jeremy Clark es profesor y se ocupa de niños con
necesidades especiales, su mujer Nicole es enfermera: está ya escrito en su
currículum que tienen una predisposición a cuidar a quienes lo necesitan. Son guapísimos,
dicho sea de paso. A veces el resplandor de un rostro, muestra sin filtros la luz de un alma bella.
Qué hijos más perfectos tendrán, se diría
viendo su foto… Pues la realidad es aún mucho más increíble: han adoptado a 4 niños discapacitados de Bulgaria.
Sí, también a mí me pasa por la cabeza la palabra “locura” y después, leyendo
su testimonio, le añado el adjetivo “bendita”. Aquí están todos junto al árbol
de Navidad, el pasado diciembre.
Alex, David, Jon y Simón. Alex, el mayor, tiene 6 años y síndrome de Down, como
Simon, que tiene 4. Después están David y Jon, de 5 y 6 años, que tienen
parálisis cerebral.
¿Se puede elegir voluntariamente
construir una familia tan complicada sin morir en el intento? Por
supuesto, Jeremy y Nicole tienen las competencias educativas y médicas
necesarias, por su trabajo; pero también tienen algo más. Lo
explica Jeremy:
Criar a cuatro niños con necesidades especiales
requiere mucho trabajo, y hay muchas necesidades que atender. La clave es
encontrar la alegría en cada actividad que hacemos. Hace poco cronometré cuánto
nos cuesta lavar los dientes a todos y prepararlos para dormir: 30 minutos, así
que aún empeñándose a fondo, hace falta un tiempo largo. Por suerte mi mujer
Nicole, que ha sido enfermera durante diez años, ha dejado de trabajar para
estar en casa a tiempo pleno y cuidar de los niños. Dailymail)
Estoy segura de que Nicole trabaja muchísimo cada bendito día;
también estoy segura de que no es masoquista, sino que disfruta contemplando el
misterio de una felicidad compartida en el campo de batalla (… porque la
felicidad verdadera no está bajo el sol de las Maldivas, sino más bien allí
donde otros huirían lo más rápido que pudieran).
Cuidar de estos niños puede ser una gran experiencia.
Siempre están entusiasmados y alegres. Son felices por las pequeñas cosas que
otros niños dan por descontadas. Y
desde que Simón ha llevado, a Nicole le ha aparecido un ayudante de primera.
Simón el valiente. Su nombre de nacimiento en Bulgaria es Zadock y tiene
4 años. Desde hace pocos meses reside en Salt Lake City como cuarto hijo
adoptivo de la familia Clark. Ahora se llama Simon y, aunque aún no habla
inglés, es el parlanchín del grupo;
sus hermanos tienen problemas con la verbalización. Parece que su llegada es
comparable a un huracán de energía:
Desde que Simon se nos ha unido, los días se han hecho
un poco más largos: empiezan un poco antes y terminan un poco después, así que
tenemos más tiempo para ser buenos padres.
Viendo los videos de la familia Clark, el
protagonista de la escena es sin duda Simon: sin que sus padres se lo
pidan, lava los platos, da de
comer a sus hermanos (comiéndose él, la mitad, por supuesto), juega con ellos,
ayuda a medicarles.
Es el centro del mundo, se siente amado
por personas que le han puesto en el centro de su existencia. De estas familias
es de donde el mundo puede recibir la esperanza verdadera: existir, y existir
uno en compañía del otro sin cocientes intelectuales ni cualidades super
heroicas. Existir como personas
incompletas y necesitadas de ayuda, y encontrar la verdadera
felicidad en ello.
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