1.
Busca metas alcanzables. Mide tus posibilidades,
analiza las capacidades que Dios ha puesto en tu vida y pon la fuerza de
voluntad que haga posible conseguir lo que te has propuesto.
2. Sonríe naturalmente. No como una actitud
estudiada, ni aparentando una alegría que no tienes; es mejor mantener una
alegría que nace del corazón y se manifiesta en el rostro.
3. Comparte
con los demás.
No solamente unas palabras estudiadas, sino tus sentimientos, tus proyectos,
tus convicciones. Aprende a compartir una
comida, un paseo, un libro, una canción. La vida compartida en un
ambiente de fraternidad se convierte en una gozosa fiesta.
4. Ayuda al
prójimo.
Los que viven cerca de ti necesitan tu presencia, tus consejos, tu compañía. Te
necesitan los enfermos, los que se
encuentran solos, los que son víctimas de la injusticia, pero no solo ellos.
También precisan tu ayuda tus familiares, tus amigos, tus vecinos. No digas
nunca “no es problema mío”.
5. Mantén el
espíritu joven. La juventud ideal no es una
cuestión cronológica, ni la suma repetida de los años. Es una actitud
vital, que se expresa en un optimismo vital, absolutamente necesario para
seguir adelante. El espíritu joven mira el futuro con esperanza, mantiene vivos
deseos de aprender, se siente capaz de recrear nuevas experiencias y cree en el
amor.
6. Sé
simpático con el rico, con el pobre, con el bueno y con el malo. Es preciso vivir aquí,
ahora y con las personas que Dios ha puesto en tu camino. No puedes ir
seleccionando las personas, etiquetándolas según tu gusto. Cada ser humano es
una obra original salida de los talleres de Dios. Busca los aspectos positivos
de cada persona y te sentirás más a gusto en tu diario quehacer.
7. Conserva
la calma cuando estés bajo presión. No dejes que las circunstancias te dominen y te lleven por las
sendas del pesimismo. La calma, la serenidad, la ponderación te permitirán
discernir con claridad lo que te conviene en cada momento. Da tiempo al tiempo.
Y espera siempre el momento oportuno para decidir sin apresuramientos.
8. Haz
el ambiente menos tenso con tu simpatía. Cuando todos pierdan la calma, mantén la
serenidad. Cuando veas que la confusión se ha apoderado de las personas, valora
sobre manera el silencio y espera que se imponga el equilibrio emocional. Suele
tener razón el que grita menos, el que analiza los hechos, el que no juzga con
precipitación. La simpatía ejerce de sedante ante la crispación.
9. Perdona
las molestias que te causan los otros. Perdonar es una actitud que solamente saben aplicar los que son
verdaderamente sabios. El rencor quiebra la paz de los que se sienten
ofendidos, al tiempo que perjudica su salud física, su equilibrio mental y su
paz espiritual. Cada vez que perdonamos de corazón, sembramos las fecundas
semillas de la caridad que, luego, nos facilitarán una paz interior que brotará
en las circunstancias más duras de la vida. Perdona y serás perdonado. Acoge y
serás acogido. Acepta a los otros y te sentirás mejor contigo mismo.
10. Son
pocos los amigos de verdad. Pero, no te dediques jamás a rechazar los que no te caen bien.
También ellos merecen tu comprensión. El gran secreto de una vida feliz se
encuentra en la vivencia de una gran fraternidad. No discrimines jamás por el
sexo, la religión, la raza, la nacionalidad, las preferencias, los defectos,
las enfermedades… Cada ser humano merece tu respeto y consideración.
11. Coopera
y obtendrás grandes resultados. No podemos vivir solos. No podemos sobrevivir sin la ayuda de
los demás. No somos seres solitarios, sino personas solidarias. El trabajo en
equipo es más fecundo y efectivo. Cada ser humano tiene que aportar su
genialidad al servicio del bien común. Somos una maravilloso engranaje de la
gran maquinaria del mundo.
13. Ten
confianza en ti mismo. Solemos desconocer nuestra riqueza interior. Nos dejamos llevar
por lo que dicen de nosotros. Vivimos pendientes de una palabra ofensiva, de un
gesto desabrido, de una actitud violenta y olvidamos nuestras reales
posibilidades, nuestras evidentes cualidades. La seguridad en uno mismo es un
presagio de éxitos, una muestra de los valores personales. “Todo lo puedo con
Aquel que me conforta”.
14.
Descansa, disfruta del tiempo libre y aprende a vivir. No todo tiene que ser trabajar, esforzarte,
darlo todo en tu profesión. Tienes una familia, disfrutas de unas aficiones, te
gusta el campo, la playa, compartir con
los amigos, escuchar música, pasear sin presiones, ver televisión, practicar
algún deporte y, sobre todo, descansar. Hay tiempo para todo. Ser feliz no es
una utopía, es una necesidad. Intenta ser feliz en toda ocasión. Lo mereces.

No hay comentarios:
Publicar un comentario