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A DIOS (6)
Dios es nuestro único consuelo ante la muerte
Perder a alguien a quien amamos profundamente es tan
doloroso que incluso se desea la propia muerte. Sin Dios quedamos perdidos,
solos. Pero Él entiende este dolor y nos promete un encuentro futuro y sin
separaciones en la vida eterna. Esa promesa es la que nos debe llenar de
esperanza y restaurar la alegría perdida por la ausencia física de los que ya
han partido.
“El único que no pierde a sus seres queridos es el
que los quiere y los tiene en Aquel que no se pierde. ¿Y quién es este sino tú,
nuestro Dios, el que hizo el cielo y la tierra y los llena, pues llenándolos
los hizo?”. (San Agustón)
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