Claves para desarrollarnos
emocionalmente
P. Gregorio Mateu
Hay muchos manuales, pero ninguno sobre el manejo de la vida. Nadie nos dice cómo tenemos que crecer emocionalmente; lo aprendemos por ensayo y por error. Es decir, cayéndonos y levantándonos. No nos enseñan a madurar. Madurar significa aprender a aceptar lo que viene, fluir y mirar a nuestro interior sin miedo, pues el esfuerzo de trabajarnos merecerá la pena. De todas maneras, nunca dejamos de madurar, pues nuestras emociones requieren un manejo genuino y constante. En definitiva, en términos prácticos, ¿qué debemos hacer para madurar y desarrollar nuestra inteligencia emocional?
1. Deja marchar lo negativo de tu vida. Di adiós al polvo que guardas bajo la alfombra y renueva tu vida. Deshazte de ellos junto a tus trapos viejos y mantente firme en tu posición de no retorno. Es decir, no dejes que esa suciedad entre de nuevo por tu ventana. La vida es mucho más bella si se vive en libertad y sin cárceles emocionales. Ábrele nuevas puertas a tu corazón.
2. No permitas que tu pasado emocional arruine tu presente. No uses tu pasado como sofá, úsalo como trampolín. No vivas en lo que fue, vive en lo que es. Nuestras heridas emocionales condicionan quiénes somos o cómo nos comportamos, pero si nos permitimos sanarlas dejaremos de vivir sometidos a nuestro pasado. Cierra etapas y sana heridas, date la posibilidad de evolucionar.
3. Deja de quejarte absolutamente por todo. Las personas maduras aceptan o cambian lo que les molesta tanto de sí mismos como de su entorno. Es paradójico, pero solo podemos cambiar cuando aceptamos como somos. La queja y la comodidad emocional nos conducen a un oscuro bosque lleno de siniestras criaturas. Actúa más y quéjate menos.
4. Comienza a poner empeño en gestionar tus emociones y tus pensamientos. Alcanzar una conciencia especial sobre nuestras vivencias hará que comprendamos y manejemos de manera saludable nuestro entorno. Lograrlo conseguirá que poseamos esa claridad mental que tan necesaria es en nuestro caótico mundo.
5.
Abre tu corazón y exprésate. Las máscaras y las corazas que usamos en el presente
pertenecen al pasado. Nos fueron útiles en su momento, pero ya no las
necesitamos. Abrir nuestro corazón a los demás y a nosotros mismos nos
permitirá liberarnos de pesos emocionales innecesarios. Confía en los demás y
en el mundo, es inevitable que en ocasiones salgamos heridos, pero el precio de
cargar siempre con un escudo hace que nos perdamos cientos de nuevas experiencias.

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