Del Evangelio según Mateo 24,42-51: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá
vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la
noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen
su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que
no penséis, vendrá el Hijo del hombre. «¿Quién es, pues, el siervo fiel y
prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la
comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre
haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero
si el mal siervo aquel se dice en su corazón: `Mi señor tarda', y se pone a
golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de
aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le
señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de
dientes.
Reflexión
• El evangelio de hoy,
fiesta de San Agustín, habla de la venida del Señor al final de los tiempos y
nos exhorta a la vigilancia. En la época de los primeros cristianos mucha gente
pensaba que el final de este mundo estaba cerca y que Jesús volvería luego. Hoy
mucha gente piensa que el fin del mundo está cerca. Por esto, es bueno
reflexionar sobre el significado de vigilancia.
• Mateo 24,42: Vigilancia “Por tanto, Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá
vuestro Señor.” Respecto del día y de la hora del fin del mundo,
Jesús había dicho: " ¡Mas de
aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino
sólo el Padre.!". Hoy, mucha gente vive preocupada con el fin del
mundo. En las calles de las ciudades, muchas veces se ve escrito: ¡Jesús volverá! ´¿Y cómo será esa
venida? Después del año 1000, apoyados en el Apocalipsis de Juan, comenzaron a
decir: “Los mil primeros años pasaron, pero los 2000 años no pasarán!” Por
esto, en la medida en que se acercaba el año 2000, muchos quedaban preocupados.
Hasta hubo gente que, angustiada con la proximidad del fin del mundo, llegó a
suicidarse. Otros, leyendo el Apocalipsis de Juan, llegaron a predecir la hora
exacta del fin. Pero el año 2000 pasó y no aconteció nada. ¡El fin no llegó!
Muchas veces, la afirmación “Jesús volverá” es usada para dar miedo a la gente
y ¡obligarla a atender una determinada iglesia! Otros, de tanto esperar y
especular en torno a la venida de Jesús, no perciben más su presencia en medio
de ellos, en las cosas comunes de cada día, en los hechos de día a día.
• La misma
problemática existía en las comunidades cristianas de los primeros siglos.
Mucha gente de las comunidades decía que el fin de este mundo estaba cerca y
que Jesús volvería luego. Algunos de la comunidad de Tesalónica en Grecia,
apoyándose en la predicación de Pablo decían: “¡Jesús volverá luego!”. Por
esto, había personas que no trabajaban, porque pensaban que la venida fuera
cosa de pocos días o semanas. “¿Trabajar, para qué, si Jesús iba a volver?”.
Pablo responde que no era tan simple como se lo imaginaban. Y a los que no
trabajaban decía. “¡Quién no quiere trabajar, que no coma!” Otros se quedaban
mirando al cielo, aguardando el retorno de Jesús sobre las nubes. Otros se
quejaban de que se demorara. En general, los cristianos vivían en la
expectativa de la venida inminente de Jesús. Jesús vendría a realizar el Juicio
Final para terminar con la historia injusta de este mundo acá e inaugurar la
nueva fase de la historia, la fase definitiva del Nuevo Cielo y de la Nueva
Tierra. Pensaban que esto acontecería dentro de una o dos generaciones. Mucha
gente viviría aún cuando Jesús iba a aparecer glorioso en el cielo. Otros,
cansados de esperar, decían: ¡No volverá nunca!
• Hasta hoy, la venida
de Jesús ¡no ha acontecido! ¿Cómo entender esta demora? Es que no percibimos
que Jesús ha vuelto ya, ya está en medio de nosotros: “Yo estaré en medio de vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo.". Él ya está al lado de nosotros, en
la lucha por la justicia, por la paz y por la vida. La plenitud no ha llegado
todavía, pero una muestra o garantía del Reino ya está en medio de nosotros.
Por esto, aguardamos con firme esperanza la liberación de la humanidad y de la
naturaleza. Mientras esperamos y luchamos, decimos acertadamente: “¡Él ya está
en medio de nosotros!”.
• Mateo
24,43-51: El ejemplo del dueño de
la casa y de sus empleados. “Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué
hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le
horadasen su casa.”. Jesús lo deja bien claro. Nadie sabe nada
respecto de la hora: "¡Cuando
a ese día y a esa hora, nadie sabe nada, ni los ángeles, ni el Hijo, sino
solamente el Padre!" Lo que importa no es saber la hora del
fin de este mundo, sino tener una mirada capaz de percibir la venida de Jesús
ya presente en medio de nosotros en la persona del pobre (cf Mt 25,40) y en
tantos otros modos y acontecimientos de la vida de cada día. Lo que importa es
abrir los ojos y tener presente el ejemplo del buen empleado del que habla
Jesús en la parábola.
Para la reflexión personal
• ¿En qué señales se
apoya la gente para decir que el fin del mundo está cerca? ¿Piensas tú que el
fin del mundo está cerca?
• ¿Qué responder a los
que dicen que el fin del mundo está cerca? ¿Cuál es la fuerza que te anima a
resistir y a tener esperanza?

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